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Experto: desocupar zonas vulnerables es impostergable

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En República Dominicana es urgente y obligatorio desocupar de forma definitiva las zonas vulnerables a las inundaciones y reubicar cuanto antes a sus habitantes en lugares seguros, advirtió ayer el geólogo y ambientalista Osiris de León.

“Más temprano que tarde tenemos, como sociedad, que enfrentar el problema porque nos sale más barato enfrentarlo ahora. Esta es la única forma de que podamos dormir tranquilos, tanto el Gobierno, como las autoridades locales y los ciudadanos”, enfatizó el experto.

De León planteó que es necesario tomar las medidas ahora porque cada vez los fenómenos hidrometeorológicos son más frecuentes y potentes debido al cambio climático. Agregó que esto generará múltiples beneficios al Estado.

“La inversión que haga el Gobierno tendrá una alta tasa interna de retorno desde el punto de vista social, ambiental y económico porque cada vez que esas zonas se inundan tiene que buscar miles de millones de pesos para resolver los problemas”, precisó el experto.

En los últimos días ha quedado demostrado que cuando ocurren eventos de importancia, como el impacto reciente de los huracanes Irma y María, el Estado tiene que hacer un despliegue de personal y de recursos para ir en auxilio de las personas que habitan en zonas vulnerables.

“Mientras el Gobierno no las deshabite, esas zonas van a estar multiplicándose en términos habitacionales y cada día la demanda de dinero para socorrer a las personas afectadas va a ser mayor”, insistió De León.

Inversión
El experto sugirió que el Estado debe hacer las inversiones ahora para reubicar a esos ciudadanos en lugares seguros aunque sea buscando la cooperación de organismos internacionales, como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para que no tenga que “ir corriendo a reubicarlos cada vez que llueve”.

“Eso se repite porque no hemos hecho nada en los últimos 30 años que no sea sacar a la gente cuando está inundada y volver a llevarla después que baja la inundación”, manifestó el experto. De León refirió que el proyecto la Nueva Barquita, mediante el cual el Gobierno sacó a cientos de residentes de los márgenes del río Ozama, es una medida que se debe continuar.

“Con ese proyecto el Gobierno resolvió dos problemas: el de las inundaciones y el de la contaminación que la gente le producía al río”, destacó.

Ordenamiento
El experto explicó que la cantidad de personas desplazadas por las inundaciones se debe a que en el país no hay un programa de reasentamiento de la gente, a que no hay un manejo integral de las cuencas hidrográficas problemáticas y a la falta una ley de ordenamiento territorial.

El artículo 30 de la ley 64-00  de medio ambiente y recursos naturales del año 2000 establece que “se declara de alto interés nacional el diseño, formulación y ejecución del plan nacional de ordenamiento del territorio que incorpore las variables ambientales”.

La falta de este plan es lo que ha permitido, según explicó De León, que la gente se establezca cerca de los ríos porque allí tienen acceso rápido al agua o poseen alguna parcela cercana. “Ese problema hay que frenarlo en la etapa inicial, temprana, primaria, cuando hay poca gente, y convencer a los ciudadanos de que las zonas bajas de las cuencas hidrográficas grandes como las del Yuna, del Yaque del Norte, del Yaque del Sur, del Ozama, no son zonas habitables”, enfatizó.

Tras el paso del huracán María en el país quedaron 188 viviendas destruidas, 861 parcialmente afectadas, 4,697 anegadas, más de 2,000 personas fueron albergadas y alrededor de 21,000 fueron desplazados a casas de familiares, según las cifras de ayer del Centro de Operaciones de Emergencias (COE).

Las inundaciones son un problema social 
Osiris de León explicó que en el país las tres cuencas más importantes en materia de inundación son la del bajo Yuna, la del Yaque del Norte hacia la línea noroeste y la del Yaque del Sur por la zona de Vicente Noble en Barahona y Tamayo, en la provincia Bahoruco.

El experto indicó que muchas de esas zonas deberían ser exclusivas para la producción agrícola y se han convertido en asentamientos humanos. “Por eso cada vez que llueve intensamente tenemos el mismo problema”.

De León indicó que en las cuencas de los ríos Yuna, Yaque del Norte y Yaque del Sur los problemas de inundaciones son recurrentes, por tanto deben ser manejadas de manera integral porque eso es un problema social.

“Como no son zonas habitables el Estado debe garantizar que no haya emplazamientos humanos en zonas de las cuencas bajas que sean susceptibles a inundaciones cuando tengamos una intensa precipitación pluvial”, recomendó el experto.

 

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