Sala de Prensa

Discurso del presidente presentación informe anual 2013

En el marco de un entorno económico tan complejo como el que se experimenta en todo el mundo, la prueba más severa a la que puede someterse una industria es la de poder mantener su estímulo por el cambio, su innovación incesante y la búsqueda constante de alcanzar una mayor eficiencia y sostenibilidad.
Para la industria del cemento en República Dominicana el crecimiento continuo y las contribuciones a la creación de una sociedad sostenible, son conceptos inseparables, y si bien son muchos los desafíos en este sentido, ninguno ha logrado sacudir, hasta el momento, nuestra creencia de que la sostenibilidad es fundamental para la viabilidad de nuestra industria en la actualidad y en el futuro.

El nacimiento de nuestra industria en la República Dominicana data de poco más de 6 décadas atrás* y es sorprendente la evolución y desarrollo que este ha tenido. Actualmente operan en varios puntos del territorio nacional 7 empresas productoras de cemento y estoy seguro que en este momento no hay en Latinoamérica tanta sobrecapacidad sobre la demanda local (alrededor de un 50%) como se da en República Dominicana. Esta situación poco común, dado el tamaño de nuestra isla, hace que seamos el país con mayor capacidad de producción de cemento per cápita de todo el continente americano por encima de grandes productores como México, Brasil y Colombia.

Para entender un poco mejor esta peculiaridad, si tomamos como referencia los últimos 30 años, la capacidad de producción de cemento en el país ha aumentado de 866 mil toneladas métricas en el 1978 hasta aproximadamente 7 millones de toneladas métricas hoy día.

* En los orígenes de la ISI: La industria del cemento en Latinoamérica, 1900-1930, Xavier Tafunell (1947 se implanta la industria cementera en Rep.Dom)

En otras palabras, tenemos la capacidad de producir casi 9 veces el volumen de hace 30 años y la capacidad para hacer frente al crecimiento del mercado local por los próximos 15 años.

La inversión total de las empresas que conforman nuestro sector asciende alrededor de unos US$1,200 millones de dólares sin contar los valores adicionales invertidos anualmente para mantener en óptimas condiciones nuestros niveles de producción y eficiencia. Y hay que reconocer que gracias a dicha inversión, República Dominicana ha pasado de ser un importador neto de cemento, a ser autosuficiente y exportar aproximadamente el 30% de su producción, yendo a la par con las exigencias que imponen los mercados, especialmente con el nuevo orden comercial en que se desarrolla el comercio internacional.
Este crecimiento se sostiene además en el desarrollo en la gente que nos conforma. Generamos empleo de forma directa e indirecta a aproximadamente diez mil personas, construyendo lugares de trabajo adecuados que preservan el bienestar y el progreso continuo de nuestro personal.

Es por todos conocidos que el desempeño de nuestra industria, en todo el mundo, está entrelazado con el rendimiento de la construcción, actividad que a su vez depende estrechamente de las decisiones de política económica y de edificación urbana de los países. La primera mitad del año pasado la construcción experimentó una caída de 4.3% sin embargo, en los siguientes meses se recuperó hasta llegar a alcanzar un 8.6% para el cierre del año.

Esto influyó en nuestro sector, pues logramos alcanzar ventas de alrededor de 3 millones de toneladas lo que supuso un significativo incremento de alrededor de un 16 % en referencia a lo vendido en el 2012, rompiendo con la ruta descendiente que desde el 2007 habíamos venido experimentando. Esto se da gracias a las iniciativas del gobierno enfocadas en el programa de construcción de 10,000 nuevas aulas cada año y la inversión de obras de infraestructura en las diferentes provincias del país.

Este programa de construcción de aulas continúa este año y nos permite ser optimistas en cuanto al comportamiento del consumo de cemento. A la fecha la demanda local de se sitúa en el orden de un 25% por encima del mismo período del 2013, y estimamos cerrar el año con un crecimiento en torno al 15%.

Otro elemento a destacar es la evolución del precio del cemento. Debido a la agresiva dinámica competitiva de nuestro sector, República Dominicana tiene uno de los precios de cemento más bajos de todo el continente americano, situándose en torno a un 40% por debajo del precio promedio del resto de países del continente.
De hecho desde hace dos años el precio de venta al público del cemento ha venido bajando en más de un 25 %.

Sin embargo, según el índice de costo de construcción de viviendas publicado por Acropovi, en este mismo período el costo directo de la construcción de vivienda en Santo Domingo aumentó un 7%. Esto muestra que la incidencia del precio de cemento en la construcción de viviendas no tiene un impacto tan alto como en ocasiones se quiere hacer creer.

Estamos en el mejor momento para seguir impulsando la industria de la construcción en el país, no sólo en términos de infraestructura que sabemos son sumamente necesarios, sino a través del desarrollo de una oferta de vivienda económica que satisfaga las necesidades presentes y futuras de la sociedad.

¿Por qué no podemos aprovechar igual ímpetu y decisión que el Estado ha tenido en la construcción de las escuelas y llevar a cabo un proyecto similar, esta vez en la construcción de viviendas económicas, que incentive la inversión en este sector de manera sostenida?

Así podremos darnos cuenta que mientras más se invierte y crece el sector de la vivienda, más oportunidades se ofrece al dominicano para trabajar, consumir y aportar al Estado, y éste a su vez podrá tener mayores fuentes de ingresos para garantizar salud, educación y una buena infraestructura para todos.
Y hablando de infraestructura, nos escucharán insistentemente en cada oportunidad que se nos presente, mencionar la posible incorporación del cemento y el concreto en carreteras y caminos vecinales, a ver si de ese modo logramos convencer a las autoridades de considerarlo como alternativa de pavimentación en República Dominicana.

Son muchos los argumentos técnicos ya comprobados que otorgan credibilidad a lo que planteamos en relación a esta opción de uso del cemento, dentro de los que se destaca su vida útil, la cual es muy superior a los demás tipos de pavimentos, evitando con esto la necesidad de inversiones periódicas de reparación rehabilitación o reposición. En este sentido se convierte en una solución económica tanto por su gran durabilidad, por los bajos costos de mantenimiento y, además, en muchos casos, los de menor costo de construcción.

El sector privado ha comenzado a cambiar la manera tradicional de pavimentación y hemos pasado de colocar apenas 15,000 m2 en el 2012 a aproximadamente unos 150,000 m2 en el 2013 y esperamos que seguir creciendo en el 2014, sin embargo el gran salto lo daremos cuando el Ministerio de Obras Públicas, decida darle la oportunidad al cemento como alternativa de pavimentación.

Hoy se hace necesario trabajar aún más duro y ser más disciplinados que nunca. Necesitamos enfocarnos en la experiencia y el talento innovador con que contamos como industria, en seguir mejorando nuestro desempeño; estar preparados para aprovechar al máximo las oportunidades que se nos presenten; y, lo más importante, mantener nuestro compromiso de colaborar muy estrechamente con el desarrollo del país.

Se espera que como empresa hagamos contribuciones significativas para la superación de varios de los problemas sociales y ambientales, a la vez que se nos reta a crear valor económico. Lograr este equilibrio entre lo económico, ambiental y social es un desafío que nos exige pensar y actuar de manera original impulsándonos a la innovación y creando así un valor adicional.

Nuestra contribución a un futuro cada vez más sostenible para este país, está en hacer nuestra industria cada vez más eficiente y rentable, con una solidez que nos permita ser cada día más competitivos habilitándonos a generar más empleos y asegurar el bienestar de estos, proteger el medio ambiente, apoyar la construcción de infraestructura social, fomentar el crecimiento y procurar un mejor futuro para nuestra sociedad.

Este es el camino que deseamos trillar, cosechando frutos juntos, pues un sector productivo sano y dinámico, con apoyo de su sector público es la mejor receta para encaminarnos hacia un futuro sostenible.

Muchas Gracias.

Carlos González

Presidente