Palabras de Cierre Ing. Carlos Emilio González Presidente Adocem

Estimados colegas y amigos… Pareciera que sólo hace un par de horas que en este mismo lugar, les daba la bienvenida al país y al Trigésimo primer Congreso Tecnico Ficem. Ahora me encuentro aquí para “supuestamente” clausurar este evento. Y digo supuestamente pues para mí, clausurar algo es cerrarlo de manera definitiva y esa no es para nada nuestra pretensión.

Pues para nosotros, ahora es que verdaderamente todo comienza! Dicen que cuando el tiempo vuela, es porque se vive intensamente: los días se convierten en horas, las horas en minutos y los minutos en segundos…. Y eso es justo lo que hemos experimentado: un congreso apasionante, con conferencistas espectaculares, actividades que nos han hecho integrarnos. Hemos estudiado, debatido, asimilado nuevas ideas, realidades, y competencias que de seguro van a provocar que seamos más innovadores y eficaces y que desarrollemos todo nuestro potencial para la permanencia de nuestra industria.

Por eso les decía que ahora es que todo comienza, pues la continuidad de todo lo llevado a cabo durante estos tres días, se la daremos, en la vertiente personal; con la dedicación y las ganas que cada uno tenga, y en la vertiente organizacional; desde el compromiso de cada una de nuestras empresas en innovar, anticiparse a los cambios y reforzar la búsqueda constante de alcanzar una mayor eficiencia. Hace tres días, en el discurso de apertura definía como nuestra responsabilidad no sólo el entregar productos de calidad, útiles y beneficiosos para la sociedad, sino que en el proceso productivo de estos, velemos por la seguridad y la salud de los trabajadores, optimizando el uso de los recursos, mitigando impactos ambientales, aportando a las comunidades aledañas y defendiendo y promoviendo el mercado del cemento.

No me sorprendió ver que cada uno de estos aspectos fuera tocado con brillantez tanto por los conferencistas invitados como por los participantes, sin seguir caminos unidireccionales, sino que por el contrario, se entretejían entre sí permitiéndonos observar como la industria cementera se esfuerza, por ejemplo, en compatibilizar la fabricación de cemento con la protección del entorno, optimizando el comportamiento de sus instalaciones, empleando tecnología de vanguardia que nos permite medir, controlar, mejorar y reducir los impactos ambientales en cada una de las etapas del proceso productivo.

Pudimos de igual modo recoger ideas interesantes para establecer condiciones de trabajo seguras y saludables para nuestros empleados, protegiendo su integridad y fomentando en ellos una cultura que promueva la salud integral y la reducción en el número de accidentes. Por otro lado se puso de manifiesto el indiscutible avance de nuestra industria en aspectos de innovación, tanto en la tecnología de fabricación como en el uso del cemento en obras que antes ni se consideraban como poción.

Y aquí no puedo dejar de mencionar la demanda creciente en infraestructura y vivienda que existe en nuestros países y en cómo nuestro sector trabaja en armonía con este potencial de crecimiento. Promover la modernización y expansión de nuestras plantas, destacar las innumerables cualidades y usos de nuestros productos, nos permitirá para incrementar la participación en el desarrollo de viviendas, carreteras y otras importantes inversiones en infraestructura, porque sabemos que en estos y en otros sectores, existe una enorme demanda de cemento adicional a la ya existente y que todavía no ha comenzado a manifestarse en toda su dimensión.

En definitiva las bondades del cemento que producimos son innumerables, su contribución va desde hacer más saludable y segura una vivienda mínima, hasta los grandes proyectos de infraestructura que generan inversión, empleo y oportunidades, y que colocan a los países en la agenda del desarrollo sostenible. Numerosas han sido las aportaciones, experiencias y buenas prácticas que se han puesto de manifiesto en el transcurso de estos días y sostengo mi parecer de que aquí no concluye, más bien este congreso es un punto de partida.

Nos hemos sentido estimulados, descubrimos intereses comunes que estoy seguro nos permitirán diseñar y desarrollar nuevos proyectos y tomar mejores decisiones; y lo más importante procurar una solidaridad entre los pares profesionales sustentada en el diálogo, el intercambio y la colaboración. Si algo se ha demostrado con este gran evento es que la unión hace la fuerza y por eso les pido que no dejemos jamás de aprender los unos de los otros, pues de ese intercambio salen las directrices de lo que somos y lo que queremos ser y sólo así, podemos avanzar como industria por el camino correcto.

En estos últimos minutos sólo me queda dar las gracias, … gracias a los compañeros del Consejo Directivo de FICEM una vez más, por habernos elegido como país y a ADOCEM y sus empresas miembros como sus anfitriones, y por velar para que tuviéramos un excelente congreso; a los conferencistas por compartir con nosotros su saber, al comité organizador por su inmenso trabajo (antes, durante y seguro que después del evento); agradecer la presencia de todos ustedes por sus aportaciones, sus ganas de aprender y de compartir; y expresar mi deseo de que cuando regresen al país del cual han venido o a su centro de trabajo simplemente lo hagan con un recuerdo amable de su estancia en este país y en de todo lo compartido en este congreso.

Muchas gracias…